Han pasado 3 dias desde la última vez que escribí en este cuaderno. Al escribir todo lo que había ocurrido en las últimas semanas, me dí cuenta de lo sola que estoy. Tengo el ánimo por los suelos y empiezo a tener hambre. He estado deambulando por la casa, sin saber muy bien que hacer. Hasta esta tarde...
Mientras estaba leyendo un viejo libro que he leido un par de veces, y me tomaba una taza de te caliente, se ha ido la luz y todavía no ha vuelto. No sé que voy a hacer, esto se está poniendo muy feo. Dios mio, ¿qué voy a hacer?
3:48h A.M:
Son casi las 4 de la madrugada, y otra vez me han despertado los gritos desesperados de alguien que ha intentado escapar de su casa aprovechando la oscuridad de la noche. Los supervivientes que quedan escondidos como yo en sus casas, no se dan cuenta de que a esos seres asesinos no les importa si es de día o de noche. Por lo poco que he podido verlos hasta que me encerré en este apartamento y en las imágenes de las noticias, creo que se guían sobretodo por el sonido. Aunque se que pueden vernos y olernos.
Oh! Dios mio...son varias las personas que han intentado escapar. Puedo oir sus gritos desde aquí. He intentado taparme los oidos con la almohada, pero sigo oyendolos. Esto es insoportable. Estamos cayendo uno tras otro como moscas, y nadie viene a ayudarnos!
Hace semanas dijeron en la tele que el ejercito de tierra vendría a rescatarnos, pero no ha sido así. La cosa debe estar muy mal por ahí fuera, pq ya no se ven aviones militares, ni siquiera se oyen las sirenas de la policia o de los bomberos. Cuando todavía tenia línea telefónica intenté llamar un par de veces al 112, pero no hubo respuesta. No se qué voy a hacer.
Esta noche he vuelto a llorar. Al abrir mi despensa en busca de algo para cenar, me he dado cuenta de que ya casi no me quedan latas de nada. Solo he podido cenar una lata de atún y agua del grifo.Tengo que hacer algo, no quiero morir así. Cada día estoy comiendo menos, y cada vez me siento más débil y desolada. Esto es una mierda.
Los gritos han cesado...voy a intentar dormir otra vez.
7:24h A.M:
Conseguí dormirme algo más de dos horas, pero me acabo de despertar de golpe porque me ha parecido escuchar un disparo a lo lejos, quizas un par de calles más abajo. No se si lo he soñado. Me da tanto miedo abrir las cortinas de mi dormitorio que soy incapaz de moverme de la cama. Se que aunque me vieran esos muertos desde la calle, no podrían alcanzarme. Pero me da pavor verlos. La mayoria están destrozados, desmembrados y emiten unos alaridos que te hiela la sangre. Van caminando lentamente, con la mirada perdida, y sin rumbo fijo. Parece que se limitan a esperar alguna señal para encaminarse hacia una nueva presa.
Otra vez! Esta vez lo he oido más cerca y más claro. Estoy segura que ha sido un disparo! Quizás haya alguien con suerte ahí abajo que consiga liberarse de esta cárcel que antes llamabamos hogar.
Voy a tener que acercame a esa ventana y mirar hacia la calle. No puedo aguantar mucho más entre estas cuatro paredes y menos sin comida. A lo mejor es el ejercito que por fin vienen a recatar a los supervivientes. Es momento de atreverme a mirarlos. Allá voy...
7:43h A:M:
Llevo escondida detrás de esta cortina como unos 20 minutos, mirando a través de una pequeña apertura lateral. Y nada... no hay nadie vivo en la calle. Solo puedo ver unos cuantos cadáveres en la acera y en la carretera, restos de maletas abiertas, trastos y algunos coches abiertos y accidentados. Y como no, a ellos.... que siguen caminando lentamente sin rumbo por mi calle como si no hubiera más mundo. Atrapados en esta calle eternamente esperando alguna señal.
Si me fijo bien en sus caras, todavía puedo reconocer algunos rostros. Aquel hombre que va por la acera de enfrente que le falta parte del cuello y un brazo, era el panadero que vendía pan en el horno de la esquina. Debajo de toda esa mugre todavia puedo verle su delantal de trabajo. Pobre hombre...
Un momento! que es eso que suena?
No me lo puedo creer!!! estoy oyendo un motor!!! Viene alguien!!!
7:56h A.M:
El motor de un vehículo está sonando cada vez más fuerte en mi calle. Los muertos que paseaban libremente se han girado todos hacia la parte baja de la calle y están empezando a caminar hacia esa zona, pero no consigo ver nada más desde aquí. Voy a tener que salir de mi escondite y sacar la cabeza por la cortina. Estoy paralizada por el miedo, pero en el fondo siento que tengo que hacer algo si no quiero morir aquí sola.
De repente silencio. El motor se ha parado, y ya no oigo nada más. Me doy cuenta de que mi respiración también se ha parado esperando alguna señal para continuar. Pero nada, el único movimiento que hay en la calle es el caminar lento e incesante de esos seres.
Intento estirar el cuello para ver si pegando mi cara al cristal consigo ver el final de la calle, pero es casi imposible si no abro la ventana. De repente, por el rabillo del ojo veo un movimiento fuera de lo normal. Demasiado rápido para ser de alguien muerto. Vuelvo la cabeza pero no veo nada. Sigo sin respirar... estoy segura de que he visto algo de moverse.
Ahí está! es un chico que está agachado detrás de un coche esperando que pasen una señora gorda que lleva muerta varios dias y un hombre de media edad con un mono de trabajo lleno de grasa y visceras.
De repente noto como empieza a entrarme un calor repentino, y me doy cuenta que quizás ese chico sea mi única oportunidad para salir de allí. Tengo que hacer que me vea, sin hacer ruido, y sin que me vean los muertos. Pero no se me ocurre cómo!
Él sigue agachado esperando paciente que pase la pareja extraña. Justo cuando se asegura de que ningun muerto puede capturarle, sale corriendo como una liebre a través de varias cajas que estaban tiradas en el suelo y salta la valla del edificio de enfrente. Como un rayo cruza el jardín y se pega a la pared esperando no haber sido visto.
Es un chico joven, delgado, alto y con el pelo revuelto. Tiene pinta de no haber comido en un par de días, pero está aseado. Y tengo la impresión de que no viene solo...
Como un flash se me viene a la cabeza el último fin de semana que ví a Carlitos, el sobrino de mi amiga Sandra. Lo cuidaba ella esa tarde y vinieron a hacerme una visita a casa porque el dia estaba muy feo y hacía frio para ir al parque.
Carlitos estuvo jugando toda la tarde con un llavero de propaganda que me habían regalado en una pizzería. Era un puntero laser pequeñito. Lo tenía abandonado en el cajón de la cocina. De esas cosas que guardas sin saber porqué... pues ese era el porqué. Salgo corriendo hacia la cocina y busco desesperadamente el puñetero puntero. Rezo con todas mis fueras mientras remuevo todos los utensilios de cocina para que el pequeño no se lo hubiera llevado de recuerdo.
Lo encontré! y funciona!... vuelvo sobre mis pasos pero de camino cojo de mi escritorio una hoja de papel y un rotulador grueso. Rápidamente escribo en el papel todo lo grande que puedo la palabra "AYUDAME!" y lo pongo en el cristal de la ventana de mi dormitorio. Con la mano que me queda libre enciendo el puntero y apunto corriendo hacia la pared donde estaba el chico apoyado. No estaba! De repente el chico ha desaparecido, y a mi por poco me da un ataque.
Lo busco entre los arbustos del jardín, entre los coches, entre los muertos... y no lo veo. Empieza a entrarme una sensación mezcla de pánico, ansiedad y tristeza. Pienso que ya no voy a tener más oportunidades de salir de mi casa y empiezo a sentir que me falta el aire. ¿Cómo no se me había ocurrido estar preparada?
Y de repente allí está, en la ventana del segundo piso. Justo enfrente de mi ventana. Solo a unos 20 metros de donde estoy yo. Lo veo a través de una ventana grande que se habia quedado abierta cuando sus dueños huyeron en mitad del caos. A saber donde y como estarán ahora esas personas... El caso es que vuelvo a coger el puntero, y empiezo a apuntar hacia el interior de la casa.
No siempre veo al chico, porque está entretenido rebuscando entre las pertenencias de aquella familia que ya nunca volverían a su hogar. Intento apuntar bien con el puntero a cualquier sitio donde pueda llamar la atención del chico. Lo veo que ha encontrado algo interesante y se para justo delante de la ventana... Es mi gran oportunidad! Asi que le apunto directamente a los ojos, veo que pestañea un par de veces como cuando te deslumbra el sol. Pero se da cuenta de que es algo raro y levanta la cabeza.
Y allí estaba yo, levantando desesperadamente mi cartel con la única palabra que podría salvarme en ese momento. El chico se queda perplejo mirandome como si no se pudiera creer lo que estaba viendo en ese momento. Pasaron un par de segundos que a mi se me hicieron una eternidad, lo veo como levanta las cejas en señal de sorpresa y me lanza una sonrisa que a mi me llena el alma de esperanza. Iba a ayudarme...!
Todo está en silencio...
sábado, 20 de febrero de 2016
DIA 1: No puedo más...
"No puedo más"...esa era la frase que decía cada noche cuando llegaba de trabajar y me tiraba en el sofá mientras cenaba cualquier sobra del mediodía. Qué tontería, siempre se puede más. Sobretodo si te persigue alguien que lleva muerto varios días con intención de desgarrarte a mordiscos.
Me llamo Julia, tengo 27 años y llevo encerrada en mi apartamento desde que toda esta locura empezó. Creo que llevo aquí unos 23 días, y digo creo porque esta soledad me está volviendo loca. Soy una chica normal. Soltera. Vivo en un pequeño apartamento, moderno y luminoso. Me vine a la capital a estudiar Arte Dramático, después de abandonar la carrera de Derecho y trabajaba en una tienda de ropa de una multinacional desde hace 2 años. Era feliz. Pero ahora estoy desesperada, y por eso escribo esto. Porque se que no me queda mucho tiempo de vida. Casi no me queda comida y no pienso salir ahí afuera. La tele no funciona desde hace 4 dias y en la radio solo se oye un mensaje grabado alertando a los ciudadanos que no salgan de sus casas. Llevo muchos dias sin línea en el telefono y aunque aún tengo electricidad no me atrevo a encender la luz por la noche para no llamar la atención de los que están en la calle. Los muertos...
No tengo claro en qué momento empezó todo, pero recuerdo que lo primero que oí sobre el virus fue con una noticia en la Canal 24h. sobre un chico de Bangui, en República Centroafricana, que le había dado un brote de locura en plena calle y se había lanzado contra el cuello de otra chica arrancándole la piel de un mordisco. Lo extraño del caso es que el chico siguió comiéndose a su victima sin mostrar ningun signo de dolor mientras la policía le disparaba. Después de eso hubo otros casos, y luego más y más. En distintos lugares de África. Y más tarde los telediarios empezaron a dar noticias confusas sobre casos similares en otras partes del mundo. Estados Unidos, Italia, Londres, España... Todo fue muy rápido, no decían nada claro y la información se filtraba con cuentagotas, pero en cuestión de días el mundo que conocíamos hasta entonces se estaba desmoronando.
No se qué ha sido de mi familia, ni de mis amigos. Ni siquiera se nada de mis vecinos. Estoy sola, completamente sola. Mi madre es viuda y vive en un pueblo muy acogedor. Es una mujer sencilla, cálida y siempre dispuesta. Espero que esté bien. La última vez que hablé con ella estaba preocupada por mi, pero me dijo que en el pueblo aún no había ocurrido nada grave. No se si me lo dijo para tranquilizarme o porque era la verdad. Necesito saber que está bien, me voy a volver loca de estar aquí sin poder tener noticias. Y este silencio me está matando. Y esos pies que se arrastran en la calle sin parar...
Mi compañera de piso es el caso de infectado más cercano que conozco. Alexandra es mi compañera de piso y de estudios. Cuando todo esto empezó ella me decía que la gente era muy exagerada, que seguro que todo quedaba en una falsa alarma mundial como aquella gripe que al final quedó en nada. Que no entendía porqué la gente estaba como loca comprando agua embotellada y comida en latas. Que no iba a pasar nada. Casi me regañó por hacer yo lo mismo y encargar por internet una compra bastante grande de alimentos no perecederos a un gran supermercado. Me decía que estaba loca! Ahora se que ella estaba equivocada y que esa intranquilidad que yo tenía, sin llegar a ser miedo, era la respuesta adecuada a todo lo que estaba pasando en el mundo.
Pero una tarde llegó de clase con la cara descompuesta. Como si hubiera visto un fantasma. Me dijo que había vuelto en Metro desde la facultad y que habia tenido una sensación muy rara, como si todo el mundo estuviera en alerta. Me contó que todo el mundo miraba a su alrededor sin parar. Como si todo el mundo supiera algo que ella desconocía. Quizás mientras ella habia estado en clases, algo habia pasado, pero lo desconocía.
Al salir del metro, llegando al final de la escalera que dan a la calle, una chica pelirroja bien vestida pero con muy mal aspecto se le echó encima e intentó atacarla. Alexandra fue más rapida y la esquivó, viendo como la pelirroja intentaba agarrarse a su brazo antes de caer escaleras abajo. De repente todo el mundo que subia por la misma escalera, empezó a gritar y a correr, y Alexandra hizo lo propio hasta llegar a casa sin saber muy bien porqué. Cuando subía en el ascensor se dió cuenta de que tenia las uñas de la pelirroja clavadas en el antebrazo y 4 grandes arañazos que empezaban a dolerle demasiado. Cuando llegó a casa me contó lo que le habia ocurrido, y todavía asustada se echó a descansar en su cama. Al cabo de un par de horas, se levantó. Me dijo que se encontraba mal, como si hubiera cogido gripe. Que creía que tenía fiebre y que iba a llamar a Emilio, su novio, para que viniera a recogerla. Ya no he vuelto a saber nada más de ella, ni de Emilio. Su móvil está apagado desde el dia siguiente a que se fuera. No se que pensar pero todo apunta a que Alexandra no va a volver, por lo menos viva. Me siento muy triste...la echo de menos. Se que no la volveré a ver.
Escribo este diario porque necesito desahogarme, hablar aunque sea conmigo misma y olvidarme de este miedo que no me deja ni acercarme a las ventanas.
Cómo odio este silencio que solo se rompe con las pisadas arrastradas de esos muertos en la calle...
Me llamo Julia, tengo 27 años y llevo encerrada en mi apartamento desde que toda esta locura empezó. Creo que llevo aquí unos 23 días, y digo creo porque esta soledad me está volviendo loca. Soy una chica normal. Soltera. Vivo en un pequeño apartamento, moderno y luminoso. Me vine a la capital a estudiar Arte Dramático, después de abandonar la carrera de Derecho y trabajaba en una tienda de ropa de una multinacional desde hace 2 años. Era feliz. Pero ahora estoy desesperada, y por eso escribo esto. Porque se que no me queda mucho tiempo de vida. Casi no me queda comida y no pienso salir ahí afuera. La tele no funciona desde hace 4 dias y en la radio solo se oye un mensaje grabado alertando a los ciudadanos que no salgan de sus casas. Llevo muchos dias sin línea en el telefono y aunque aún tengo electricidad no me atrevo a encender la luz por la noche para no llamar la atención de los que están en la calle. Los muertos...
No tengo claro en qué momento empezó todo, pero recuerdo que lo primero que oí sobre el virus fue con una noticia en la Canal 24h. sobre un chico de Bangui, en República Centroafricana, que le había dado un brote de locura en plena calle y se había lanzado contra el cuello de otra chica arrancándole la piel de un mordisco. Lo extraño del caso es que el chico siguió comiéndose a su victima sin mostrar ningun signo de dolor mientras la policía le disparaba. Después de eso hubo otros casos, y luego más y más. En distintos lugares de África. Y más tarde los telediarios empezaron a dar noticias confusas sobre casos similares en otras partes del mundo. Estados Unidos, Italia, Londres, España... Todo fue muy rápido, no decían nada claro y la información se filtraba con cuentagotas, pero en cuestión de días el mundo que conocíamos hasta entonces se estaba desmoronando.
No se qué ha sido de mi familia, ni de mis amigos. Ni siquiera se nada de mis vecinos. Estoy sola, completamente sola. Mi madre es viuda y vive en un pueblo muy acogedor. Es una mujer sencilla, cálida y siempre dispuesta. Espero que esté bien. La última vez que hablé con ella estaba preocupada por mi, pero me dijo que en el pueblo aún no había ocurrido nada grave. No se si me lo dijo para tranquilizarme o porque era la verdad. Necesito saber que está bien, me voy a volver loca de estar aquí sin poder tener noticias. Y este silencio me está matando. Y esos pies que se arrastran en la calle sin parar...
Mi compañera de piso es el caso de infectado más cercano que conozco. Alexandra es mi compañera de piso y de estudios. Cuando todo esto empezó ella me decía que la gente era muy exagerada, que seguro que todo quedaba en una falsa alarma mundial como aquella gripe que al final quedó en nada. Que no entendía porqué la gente estaba como loca comprando agua embotellada y comida en latas. Que no iba a pasar nada. Casi me regañó por hacer yo lo mismo y encargar por internet una compra bastante grande de alimentos no perecederos a un gran supermercado. Me decía que estaba loca! Ahora se que ella estaba equivocada y que esa intranquilidad que yo tenía, sin llegar a ser miedo, era la respuesta adecuada a todo lo que estaba pasando en el mundo.
Pero una tarde llegó de clase con la cara descompuesta. Como si hubiera visto un fantasma. Me dijo que había vuelto en Metro desde la facultad y que habia tenido una sensación muy rara, como si todo el mundo estuviera en alerta. Me contó que todo el mundo miraba a su alrededor sin parar. Como si todo el mundo supiera algo que ella desconocía. Quizás mientras ella habia estado en clases, algo habia pasado, pero lo desconocía.
Al salir del metro, llegando al final de la escalera que dan a la calle, una chica pelirroja bien vestida pero con muy mal aspecto se le echó encima e intentó atacarla. Alexandra fue más rapida y la esquivó, viendo como la pelirroja intentaba agarrarse a su brazo antes de caer escaleras abajo. De repente todo el mundo que subia por la misma escalera, empezó a gritar y a correr, y Alexandra hizo lo propio hasta llegar a casa sin saber muy bien porqué. Cuando subía en el ascensor se dió cuenta de que tenia las uñas de la pelirroja clavadas en el antebrazo y 4 grandes arañazos que empezaban a dolerle demasiado. Cuando llegó a casa me contó lo que le habia ocurrido, y todavía asustada se echó a descansar en su cama. Al cabo de un par de horas, se levantó. Me dijo que se encontraba mal, como si hubiera cogido gripe. Que creía que tenía fiebre y que iba a llamar a Emilio, su novio, para que viniera a recogerla. Ya no he vuelto a saber nada más de ella, ni de Emilio. Su móvil está apagado desde el dia siguiente a que se fuera. No se que pensar pero todo apunta a que Alexandra no va a volver, por lo menos viva. Me siento muy triste...la echo de menos. Se que no la volveré a ver.
Escribo este diario porque necesito desahogarme, hablar aunque sea conmigo misma y olvidarme de este miedo que no me deja ni acercarme a las ventanas.
Cómo odio este silencio que solo se rompe con las pisadas arrastradas de esos muertos en la calle...
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